Su instalación es muy sencilla, basta con poner una válvula diferencial entre la caldera y el primer radiador del circuito, o bien dejar un radiador del circuito con una válvula manual que deberá estar siempre abierta.
Otra de las ventajas que ofrecen estas válvulas termostáticas es que, tras estar cerrada durante los meses de verano, no se quedan bloqueadas, ya que los cabezales termostáticos tienen una posición “5” en la cual dejan libre de presión a la válvula evitando así cualquier problema para su futuro funcionamiento en la nueva temporada de invierno.
Además de ayudar a mantener el confort adecuado en cada una de las estancias del hogar, el uso de estos accesorios proporciona un importante ahorro energético, beneficiando así tanto al usuario como al medio ambiente.